“¿Cuando se acabarán las dudas sobre la aportación de la cerámica a la historia de la humanidad? ¿Cuando se reconocerá nuestra dilatada historia y el enorme calado de nuestras señas de identidad? Pero resulta que además de historia tenemos un portentoso presente lleno de creatividad, que nos garantiza un futuro prometedor”
Antonio Vivas Zamorano; crítico de arte. Director y editor de la revista “Cerámica”.

Revista Cerámica, número 107
Vivas Zamorano, Antonio; crítico de arte. Director y editor de la revista “Cerámica”
«Rosa Cortiella»
En: Revista Cerámica, Madrid, 2007, número 107

Atravesar un “bosque” de cerámica titulado “Que los árboles no te impidan ver…”, de Rosa Cortiella (Barcelona,1965), en su última exposición en CERCO fue una experiencia sublime, evocando esos mágicos bosques de bambú del lejano Oriente, nos lleva a recordar a Goethe cuando afirma: “La naturaleza y el arte parecen rehuirse, pero se encuentran antes de lo que se cree”. Los bosques sagrados fueron los primeros templos para los pueblos primitivos, esos bosques siempre misteriosos, albergando las fuerzas ocultas de la naturaleza. Nos encontramos tan agusto en plena naturaleza porque ésta no puede opinar sobre nosotros, de ahí la llamada de atención de Rosa Cortiella por cuidar todo lo que es natural, todo lo que el esplendor de la vida representa. Esa manía que tenemos los “urbanitas” con conquistar el paisaje con las ruedas del automóvil, cuando deberíamos conquistarlo con las suelas del zapato, nos hace mirarnos al espejo. Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría; desde luego la obra de Rosa Cortiella es fácilmente reconocible, signo claro de universalidad e indomable individualidad, pero la falta de refencias no sólo nos garantiza su originalidad, también nos da variedad y diversidad, que son sus señas de identidad, no andan muy mal encaminados los que afirman que mientras la uniformidad es la muerte, la diversidad es la vida.

La evolución de la narrativa artística de Rosa Cortiella es ciertamente sorprendente, son obras de gran frescura que en algunos casos se acercan a un claro desparpajo casi provocador, obras muy desinhibidas, como corresponde al cordialmente descarado lenguaje de la nueva cerámica actual, en la que destaca Cortiella como el mascarón de proa. Es en esta nueva cerámica multidisciplinar donde toma prestados los materiales más diversos que combinados con los cerámicos provocan nuevas sensaciones, estamos hablando de los más destacados, vehículos de luz mediante hilos de fibra óptica, hierro como el fiel amigo del barro, hilo de cobre para el contraste de superficies agrestes o tersas, la viveza de color de un arco iris que nos da su uso de los colores acrílicos e imágenes fotográficas o serigráficas que dan una narración más detallada e intimista, por no hablar del uso de gomas, papeles o metales con la fiel compañía de pastas de gres, loza o barros xamotados. Árboles, flores, mariposas, agua o luz pueden provocar en Rosa Cortiella toda una poética simbológica que se ve reflejada en composiciones varias y flota en el ambiente de muchas de sus obras cerámicas.

Rosa Cortiella encuentra en el universo de las dicotomías encontradas una fuente de inspiración inagotable: blanco y negro, luz y sombra, arriba y abajo, cara y cruz, fielmente reflejadas en obras cerámicas como “metamorfosis”, “Una y media” y “Bosque encantado”. La luz en su obra también juega un papel protagonista, basta con dejarse seducir por obras como “Luciérnaga”, “Mira” y “Lacrimario”.

Dicen que el arte bello es aquel en el que la mano, la cabeza y el corazón marchan juntos, esto es así en toda la obra de Cortiella; en las últimas exposiciones se observa un cierto alejamiento el pedestal y una progresiva “invasión” de las paredes, una tendencia muy actual que tiene como valladar a Claire Towmey y sus instalaciones, aquí estamos evocando las obras que vimos en CERCO y que permanecen en nuestra memoria, “Recortes” y “Jardín portátil”. La obra de Rosa Cortiella tiene una intencionalidad clara, que no es otra que recrearse en su universo expresivo, el que por otro lado no deja de crecer, pero no pretende teorizar o conceptualizar exclusivamente, ya que esto sería como dejar el precio visible en un regalo lujosamente empaquetado. En las obras como “Vanidades”, donde los grandes cilindros son recortados con formas redondas o cuadradas por donde penetra la luz, otra vez la luz en su obra cerámica, e interactúa entre las diversas formas totémicas, normalmente pintados con un cromatismo muy vivo que refuerza esa relación espacial entre formas, creando más una instalación que una composición morandiana. Nada vale la pena de ser encontrado sino lo que jamás ha existido aún, aquí la búsqueda de Rosa Cortiella de nuevas vías de expresión que ha ejado una estela de heterogeneidad en su obra cerámica y que supera a ceramistas con una trayectoria más dilatada.

En la obra “Instrumento de lluvia” esta gran ceramista catalana encuentra su inspiración en la sensación de la lluvia y su sonido, que es lo mismo a lo que en la música llaman el “color”, luego la inspiración es la hipótesis que reduce al autor a un papel de incansable observador, porque la inspiración siempre encuentra a Rosa Cortiella trabajando. Viendo obras como “Bestiario”, la cerámica parece fuego congelado en el tiempo. No hay normas o muestras para la producción de una gran obra cerámica, no sería sino fabricación sobre medida, pensamos sin temor a equivocarnos que Rosa Cortiella va a seguir rompiendo bastantes normas de la cerámica y así seguirá deleitándonos con su rebeldía expresiva, debemos estar muy atentos con sus próximas aportaciones a la nueva cerámica actual.

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