“¿Cuando se acabarán las dudas sobre la aportación de la cerámica a la historia de la humanidad? ¿Cuando se reconocerá nuestra dilatada historia y el enorme calado de nuestras señas de identidad? Pero resulta que además de historia tenemos un portentoso presente lleno de creatividad, que nos garantiza un futuro prometedor”
Antonio Vivas Zamorano; crítico de arte. Director y editor de la revista “Cerámica”.

Lluvia ácida

LLUVIA ÁCIDA
Museo de Albarracín, Albarracín, Teruel. Julio-Septiembre 2013

Rosa Cortiella representa un modo nuevo de entender la cerámica. No se trata tanto de producir objetos, como de poner en escena ideas. Al hablar de Cerámica Creativa, en los tiempos modernos, se pensaba en un arte evadido de la utilidad, no sólo de la utilidad inmediata de la vasija, sino liberado, también, de sus aspectos suntuarios -el suplemento de excelencia que abonaba el estatus social del propietario-. En los tiempos actuales, posmodernos, la cerámica vuelve a ser un arte utilitario, pero la utilidad es ahora muy distinta, porque se le pide apoyo para la construcción de un discurso propio. La forma en que se presenta la cerámica es contextual. Las instalaciones de Rosa Cortiella son un buen ejemplo.

Alejandro Ratia; Crítico de arte, comisario exposición.

 

“Lluvia ácida” invita a la participación del visitante. Ante un fondo negro cuelgan hasta trescientas lágrimas amarillas. Son de porcelana, pero imitan a esas piezas de cristal que decoran las lámparas. Entre ellas podremos transitar. Esta lluvia ácida es totalmente inofensiva, su acidez es la del color. Estos tonos son marca de la casa en Rosa Cortiella. Suelen asociarse a lo artificial, pero no dejan de ser colores que aparecen en la naturaleza, en el polen, por ejemplo, y que funcionan en ella como señal de seducción o alarma.

El diálogo entre lo artificial y lo natural es el asunto central de su muestra en el Museo de Albarracín, en la que ofrece una obra inédita, recién salida del horno (nunca mejor dicho). La Cerámica, como disciplina, es mediadora entre la Naturaleza y la Cultura. Y Rosa Cortiella aprovecha sus posibilidades. En su sorprendente “Herbario”, los vegetales intercambian propiedades con la porcelana, en una fosilización acelerada. En este colorista y raro catálogo se rastrea el peligro de una botánica transgénica.

Una de las virtudes de Rosa Cortiella es la curiosidad. En las cortezas de los plataneros, árbol urbano por excelencia, encuentra formas caprichosas, diseños abstractos encontrados. Con estas cortezas juega en su instalación “Cambio de armario”, materializándolas en porcelana, trucando los colores, y de un modo distinto, en “Iba a tirarlas, pero no pude”. Aquí, son fotografías manipuladas, enmarcadas en aros de porcelana. Estos aros son, en realidad, residuos de la producción de otras obras, en los que el azar (y la ley de la gravedad) intervinieron libremente.

En las creaciones de Rosa Cortiella, la cerámica se mezcla con otros procedimientos del modo más natural. De ello son ejemplo perfecto sus “Híbridos”, donde aparecen, de nuevo, los elementos naturales (calabazas), transmutados, reutilizados y disfrazados. Algo que nunca falta en la obra de esta artista es el humor y la sorpresa.

Alejandro Ratia; Crítico de arte, comisario exposición.

 

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